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NACIMIENTO DEL SISTEMA MUTUALISTA

 

Para julio del año 1963, un grupo de veganos prominentes y con visión de futuro, creyó en la ciudad de La Vega, y se unieron, motivados por el bien común e inmersos en la corriente de los mejores intereses al servicio de su comunidad.  Los creadores que materializaron la idea fueron Rubén Álvarez Valencia, César Brache Viñas, José Roca Brache, Picholo Cordero, José Alejandro Salcedo, Aridio Batista, Francisco Abreu Almánzar, Bartolomé Gamundi, Antonio Canaán, Héctor Rodríguez, y Giovanni Bloise.

 

Cumpliendo con la Ley  5897, de fecha 14 de Mayo de 1962, sobre Asociaciones de Ahorros y Préstamos, se envía una serie de requerimientos, adjunto a una comunicación a los miembros del Consejo de Administración del Banco Nacional de La Vivienda, solicitando la franquicia de operación para crear y establecer La Asociación La Vega  Real de Ahorros y Préstamos, como una institución financiera mutualista, sin fines de lucro.  El acto de inauguración se llevó a cabo el 1ero. de Octubre del año 1963, iniciando nuestras operaciones en una de las puertas donde actualmente está el Ayuntamiento de la ciudad de La Vega.

 

Hemos crecido y evolucionado acorde a las demandas del país y especialmente, de la región norteña, donde poseemos sucursales diseminadas en el Cibao Central.  Tenemos presencia en La Vega y sus municipios (Jarabacoa, Constanza y Jima) Cotuí, Moca, San Francisco de Macorís Santo Domingo y Santiago.  En todas nuestras oficinas el asociado recibirá un trato distinguido y personalizado, tomando en cuenta que estos constituyen nuestra principal razón.

 

Hoy día La Vega muestra las huellas de nuestro incansable trabajo. Hemos financiado más del 90% de las urbanizaciones y muchos de los edificios comerciales que imprimen a La Vega su carácter de ciudad moderna.

 

Desde nuestros inicios el primero de octubre de 1962, venimos cumpliendo con nuestros objetivos, preocupándonos cada día por mejorar lo que hacemos, para brindar a nuestros clientes y a nuestra comunidad en sentido general, un servicio de calidad superior.

 

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    El nacimiento del sistema mutualista en el país se inserta en el período que algunos autores denominan como el de la banca especializada, que se extiende desde el año 1962 hasta el 1984.  En las dos etapas anteriores, desde 1908 hasta 1961, se produjo la gestación de la banca surgiendo bien temprano en el siglo 20 los primeros bancos extranjeros, entre los que se cuentan Royal Bank of Canadá, Nacional City Bank y Bank of Nova Scotia.  En esa etapa abre en el país una entidad que podría ser considerada como el primer intento de banco nacional, conocida como la Compañía Bancaria Nacional.  Funcionó apenas desde 1928 hasta 1933 como consecuencia de las trabas impuestas por la dictadura. Pocos años después se crearía en el país todo el marco institucional y legal que serviría de plataforma al sistema financiero.  En ese contexto surgen las legislaciones que crean el peso oro dominicano, el Banco Central y la Superintendencia de Bancos.  También se aprueba la Ley General de Bancos.  El sistema mutualista, de asociaciones de ahorros y préstamos, nace en 1962 de la mano con su ente rector, el Banco Nacional de la Vivienda, para promover el ahorro y canalizarlo hacia el financiamiento a la vivienda.  Con los aires de libertad y apertura democrática de la década de 1960, la iniciativa privada recobra impulso en República Dominicana y en ese contexto comienzan a sentarse las bases para un desarrollo consistente del sistema financiero nacional.

     

    Una mañana de 1962 José Roca Brache, abogado de poco más de 40 años, dueño de una brillante trayectoria profesional y de prestigio bien ganado en la sociedad vegana, leía con delectación la combativa revista Ahora! Sus ojos se detuvieron en un titular que se refería al surgimiento de una asociación de ahorros y préstamos sobre la base de una legislación promulgada por el Consejo de Estado para impulsar la construcción de viviendas a través de novedosos mecanismos financieros. Se trataba de La Asociación Popular de Ahorros y Préstamos, creada el 14 de mayo de 1962. Meses después, el 6 de agosto del mismo año, se establecía la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos. Ya estaba instituido y operando el Banco Nacional de la Vivienda (BNV), la cabeza rectora del naciente sistema mutualista bajo la dirección de Manuel Pittaluga Nivar.  Roca Brache entendió que el escenario abría una oportunidad para el desarrollo inmobiliario de La Vega.  El jurista sostendría horas después su acostumbrada reunión de miembros del Club Rotario y pensando en el lema de la organización, “Dar de sí antes de pensar en sí”, acomodó la revista en el maletín y se dirigió a la sede de la entidad social.  En medio de la reunión, antes de entrar en materia sobre cualquier otro tema, Roca Brache abrió la publicación justo donde estaba el contenido referente a la creación de La Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos en Santiago y apuntó, con convencimiento y determinación: “Necesitamos algo así para La Vega”.  Las adhesiones a la idea no se hicieron esperar y surgió de inmediato una sumatoria de robustas voluntades de personalidades veganas como César Brache Viñas, Gilberto Concepción Lara, José Alejandro Salcedo, Héctor Rodríguez, Francisco Moronta Santos, José María de la Mota, Giovanni Bloise, Pilino Cordero, Aridio Batista, Rubén Alvarez Valencia y una extensa lista de prominentes ciudadanos que hicieron los primeros aportes en metálicos para dar cuerpo a la idea de establecer una institución financiera netamente vegana.

     

    La primera tarea del grupo de notables ciudadanos fue contactar al Banco Nacional de la Vivienda para plantearle el interés de fundar una entidad mutualista en La Vega y conocer a fondo los requisitos legales e institucionales. Un paso práctico sería –según el consenso del grupo- convencer a Pittaluga para que ofreciera una charla en La Vega sobre el incipiente sistema de ahorros y préstamos, tomando en cuenta, obviamente, las referencias de otros países. Roca Brache viajó a Santo Domingo para contactar a Pittaluga, confiado en las relaciones primarias que unen a los amigos, para plantearle la propuesta de la charla. Pero el gerente del BNV se encontraba en Washington.  Aunque Roca Brache era un abogado conocedor del sistema de leyes del país y tenía capacidad de sobras para elaborar una consulta legal sobre la legislación que creaba el BNV, consideró muy relevante lograr el testimonio de Pittaluga.   Meses después ambos se encontrarían en una actividad celebrada en la capital. Roca Brache le traté el tema y Pittaluga accedió de inmediato.  Los voluntarios escucharon la conferencia con mucho interés y de ahí salieron con una determinación: recaudar el dinero requerido para conformar La Asociación La Vega Real de Ahorros y Préstamos.  Se necesitaban no menos de 16 mil pesos captados entre ahorristas para iniciar las operaciones de la entidad.  El grupo comenzó a contactar vecinos en La Vega y se trasladó a Jarabacoa y Constanza. Logró captar aportes por 26 mil pesos. El hecho es reconocido por fundadores de ALAVER como la primera manifestación de fe en una institución que durante su trayectoria ha mantenido incólumes los valores de la confianza, la discreción y un servicio crecientemente mejorado para sus asociados.

     

    Mientras el abogado José Roca Brache trabajaba en la redacción de los estatutos constitutivos para fundar a ALAVER, el 1 de octubre de 1963, el siguiente paso era dotar de un domicilio a la nueva institución financiera.  Eran momentos difíciles, pues el 25 de octubre del mismo año se produjo el golpe de estado contra Juan Bosch.  El grupo de fundadores estaba convencido de que la confianza expresada por los primeros ahorristas debía ser retribuida con una administración prudente de los recursos de terceros, por lo cual decidió operar con el menor nivel de gastos posibles.  Esta visión impulsó la idea de acercarse al ayuntamiento de La Vega para solicitar su cooperación con el objetivo de conseguir un local. Así fue: el cabildo prestó un pequeño espacio en su planta baja que utilizaba como depósito. La puerta daba a la calle, con lo cual el acceso de los asociados –para abrir sus cuentas de ahorro y recibir solicitudes de préstamos- estaba garantizado sin mayores dificultades. “Desde el principio nacimos austeros; nunca estuvimos en rojo y la cosa más espectacular fue que surgimos en medio de las tensiones políticas y sociales que produjo el derrocamiento de Juan Bosch. Creímos que eso podría afectar el proyecto, pero no fue así.”  El testimonio es de José Roca Brache, quien reconstruye la historia de ALAVER con el apoyo de una sorprendente y lúcida memoria a los 94 años.

     

     

    La primera directiva

     

    Con la primera directiva formada por César Brache, presidente, e integrada por Antonio Canaán hijo, Bartolo Gamundi, primer comisario, Héctor Rodríguez y Giovanni Bloise, se hacía necesario designar a un gerente que se ocupara de la parte ejecutiva.  Brache y Roca pensaron que una persona idónea podría ser Francisco Javier Abreu Almánzar, reconocido como un profesor muy serio con destacadas dotes gerenciales.  Con un salario de 250 pesos al mes, Abreu aceptó la posición y conformó un equipo de trabajo, para la administración de ALAVER, compuesto por él, un contador y una secretaria. El contable, Juan Félix Galán, y la secretaria y el gerente, implicaban un gasto no mayor de 400 pesos al mes.  Transcurridos un año y algunos meses, la Asociación comenzó a presentar resultados positivos, sus operaciones se movían a la velocidad deseada. Un análisis cuidadoso de su estado financiero determinó que la entidad ya estaba en capacidad de adquirir una vieja casona de madera, situada en la calle Padre Adolfo, para abrir su primera sucursal.

     

     

    Expansión

     

    Al paso de los años, y en forma planificada de acuerdo con su crecimiento, ALAVER comenzaría a  expandirse hacia otras partes de la ciudad de La Vega para después tener presencia en Jarabacoa, Constanza, Jima, Santiago, Cotuí, Santo Domingo y, más recientemente, en Ranchito, San Francisco de Macorís y Moca.

     

    La junta directiva determinó que era el momento para comenzar a mejorar las condiciones salariales de sus recursos humanos. Al profesor Abreu, quien había desempeñado una gerencia eficiente, se le propuso un aumento en su compensación.  El gerente se negó y prefirió mantenerse por algún tiempo más con los 250 pesos que devengaba.  Este acontecimiento marca un hito que Giovanny Bloise, a la sazón segundo vicepresidente de ALAVER, interpreta de la siguiente manera cincuenta años después.  “La seriedad de su trabajo es lo que ha mantenido a esta institución a flote durante medio siglo.  ALAVER nació seria y servicial”, afirma Bloise, farmacéutico de 91 años, que durante 11 años llegó a presidir la junta directiva de la institución financiera.  Bloise condujo los destinos de ALAVER hasta el inicio de una transición que supone un salto cualitativo en la entidad y que es conocido como “ALAVER 2.0”.

     

    Las huellas de ALAVER, que ha financiado más del 90% de las urbanizaciones y muchos de los edificios comerciales propios de una ciudad moderna, se encuentran por todos lados en La Vega.

     

     

    Cambio Revolucionario

     

    En 2008 plantamos la semilla de un cambio revolucionario que hoy ofrece sus frutos expresado en mejores indicadores, un más alto volumen de negocios y una gestión administrativa con base en una estrategia y un norte claro de administración por objetivos.

     

    Bajo la asesoría de la firma Betametrix, presidida por el analista financiero Alejandro Fernández W., dimos curso al proyecto ALAVER 2.0 y, sin miedo al cambio, iniciamos la implantación de una estructura organizacional moderna y acorde con las estipulaciones del Reglamento de Gobierno Corporativo.  Pasamos de tener una estructura elemental y sencilla – que era un elemento propio de las asociaciones de ahorros y préstamos en los últimos 40 años- a un esquema organizacional más lógico y acorde con una institución financiera en permanente crecimiento que eleva en forma exponencial la cantidad de asociados y clientes atendidos.

     

    Aspectos resaltables de esta transformación son la profesionalización de los miembros de la Junta de Directores, quienes trabajan adscritos a diferentes comités con el objetivo de dar seguimiento a los procesos de la institución, en un acompañamiento que fortalece la gobernabilidad y el servicio a los asociados y clientes.

     

    Para tener una idea concreta del cambio que esto ha implicado, basta con señalar que en el año 2008 se hacían 415, 161 operaciones por caja, mientras que en 2012 superamos el millón, para un crecimiento de 153%. Si se miran las operaciones de los cajeros ATM, en el año 2008 estas sumaron 195 mil 786 y cerraron 2012 en 516,655, para un crecimiento de 162%. Otros factores importantes derivados de la transformación antes expuesta fueron el cambio de imagen corporativa, la expansión de la institución en el Cibao Central, específicamente hacia las productivas provincias Duarte y Espaillat, así como la apertura de sucursales en Ranchito, Chefito Batista, en las instalaciones del centro comercial La Sirena, en La Vega y Plaza Paseo, Villa Olga, Santiago.

     

    Es importante destacar la puesta en marcha de una estrategia de comunicación tendente a elevar la visibilidad de nuestras acciones en el público, a través de un ejercicio de rendición de cuenta y difusión de informaciones relativas al desempeño de la entidad, así como un mayor nivel de conexión con las comunidades en las que tenemos presencia.

     

     

    Crecen en forma exponencial operaciones, transformación tecnológica

     

    En el contexto del cambio revolucionario de los últimos años, ALAVER realizó una inversión millonaria para cambiar su plataforma tecnológica, que databa de dos décadas atrás, por una nueva suplida por un reconocido proveedor extranjero, que posibilitó una mayor flexibilidad para el manejo de las operaciones, apoyar el crecimiento de la institución de cara a los próximos años y agilizar la puesta en marcha de nuevos productos y servicios.

     

    La nueva base tecnológica implicó un cambio profundo en procesos como sistemas de contabilidad, captación de inversiones, colocación de préstamos, manejo de caja y tarjeta de débito.  Adicionalmente, se construyó el Data Center de ALAVER con potentes procesadores internos los cuales serían utilizados según la demanda y el crecimiento de las operaciones.

     

    Las transformaciones de ALAVER en los últimos años también incluyen la digitalización de documentos para el manejo ágil de los expedientes de los asociados; modernización de la central telefónica, adecuándola a los nuevos tiempos y eliminando los obsoletos modelos análogos, los cuales aparte de disfuncionales eran de mayor costo de reparación para la institución y de difícil traslado en caso de movimiento de personal o inclusión de nuevos.

     

    Asimismo, se incluyeron nuevos servicios de monitoreo para las transacciones de tarjetas de crédito para minimizar el fraude, así como el seguimiento de las actividades de nuestros asociados para cumplir con las nuevas regulaciones sobre lavado de activos de la Superintendencia de Bancos. ALAVER impulsó también el mejoramiento de almacenamiento externo para soportar el continuo crecimiento de las informaciones, mejorar su resguardo, minimizar los tiempos de backups y restauración con la ayuda de equipos robóticos.

     

HISTORIA ALAVER

MISIÓN

Apoyar a nuestros asociados a lo largo de sus vidas, asesorándolos y simplificando sus actividades financieras con transparencia y esmero.

VISIÓN

Convertirnos en el orgullo y patrimonio de La Vega por haber redefinido la imagen del sector financiero a través de la identificación y compromiso con las comunidades que servimos.

VALORES

  • Servicios Sin Fronteras

  • Calidad Humana

  • Pasión Revolucionaria

  • Compromiso Total

  • Superación Mediante Logros

  • Orgullo Nuestro